A los sobrevivientes les es difícil afrontar el confinamiento prolongado

A los sobrevivientes les es difícil afrontar el confinamiento prolongado

Hay sobrevivientes que han vuelto al horror del hambre

Yuval Bagno

Boris es un sobreviviente del Holocausto de 80 años de edad que vive en Bet Shemesh e inmigró a Israel en 1990 con su esposa Elena, ocho años más joven que él. En estos días ella es su única cuidadora, a pesar de también ella pertenecer al grupo de riesgo por el coronavirus. Boris es casi totalmente ciego, y su dependencia de Elena ha aumentado porque hace algunos meses se cayó y desde entonces se desplaza en silla de ruedas.

“Desde que comenzó la pandemia del coronavirus se suspendieron los tratamientos de fisioterapia que recibe y la situación es más difícil,” cuenta Elena al periódico “Maariv”; “los dos estamos encerrados en casa y la cuidadora del Seguro Nacional, que le ayudaba a Boris, paseaba con él un poco y me ayudaba a mí con la cocina y la limpieza no entra a casa, de modo que le dejamos en la puerta una lista con los encargos y las compras. También yo estoy limitada en el movimiento. Nosotros vivimos solamente de las asignaciones del Seguro Nacional y de una bonificación anual de 3.000 shékels que Boris recibe por ser sobreviviente del Holocausto.”

Elena y Boris recibieron esta semana un paquete de alimentos de la asociación “Hasdei Naomi”, en el marco de la campaña de distribución de alimentos a más de 6.000 sobrevivientes del Holocausto en 15 ciudades, por un monto total de más de 7 millones de shékels. La asociación contó para este fin con la ayuda de la Policía, el Mando del Frente Doméstico y las autoridades locales, e informa de un aumento este año de aproximadamente el 25% en las solicitudes de ayuda entre los sobrevivientes del Holocausto, debido al confinamiento.

La época actual es muy difícil para los sobrevivientes del Holocausto. Se trata de un verdadero post-trauma. En algunos de los sobrevivientes ha vuelto el horror del hambre que padecieron en el Holocausto, y los pensamientos de sufrir hambre les provocan una seria ansiedad”, dice Moshé Cohen, gerente general de la asociación. “Hacemos un llamado al público a donar canastas de alimentos en giusim.co.il”.

Elizabeth Krivoshiva, sobreviviente del Holocausto de 86 años de edad, residente en Holón, cuenta: “No tengo a nadie aquí en el país, y en esta época eso es muchísimo más difícil. En la asociación “Pitjón Lev” me arropan como si fuera la madre de ellos. No sé qué haría sin los voluntarios que siguen manteniendo contacto a distancia conmigo.”

Eli Cohen, gerente general de “Pitjón Lev”, agrega: “Cuando hablé con Elizabeth y la escuché comparar entre el hambre durante el Holocausto y su situación hoy en día, fue uno los puntos más bajos que he vivido como ciudadano del país. Nosotros ayudamos a unos 700 sobrevivientes del Holocausto durante todo el año, y semanalmente distribuimos cestas de comida, mantas y todo lo que se necesita”.

¿Quieren ayudar más? Compartan el enlace a la página de la campaña:

http://bit.ly/2U8T85n

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